Psicópatas: ¿Lobos o corderos? Casuística general de individuos con trastornos de conducta psicopáticos.

Publicado: febrero 10, 2014 en American Psychiatric Association, DSM III, Patrones de conducta, Psicópatas, Teoría de Schneider, Trastornos antisociales, Trastornos psicopáticos

cabecitAA La psicopatía ha sido siempre un concepto escurridizo y ambiguo por lo que conviene aclarar, antes de entrar en materia, que en el DSM-III-R (American Psychiatric Association, 1987) ha sido sustituido el término  psicópata por el de trastorno antisocial de la personalidad.

Otros autores optan por denominaciones diferentes en función a la agresividad, criminalidad, conducta antisocial y sociopatía.

Lo que está claro es que este tipo de individuos suscitan una gran alarma social debido al alto índice de delitos cometidos, los cuales se diferencian del resto de delincuentes por la gran asociabilidad que les provoca este trastorno y por su alta peligrosidad, incrementado por el hecho de no tener sentimiento de culpa.

Los primeros síntomas aparecen en la niñez, con bajo rendimiento educativo y difícil inserción laboral. La conducta antisocial y sobre todo, la delictiva, comienza a disminuir a partir de los treinta años, si bien, nunca suelen llegar a vivir de una forma totalmente normalizada.

Estas personalidades antisociales, psicópatas o sociópatas sufren vacío afectivo y hastío profundo. Son impulsivos, egocéntricos, narcisistas, dominantes y carentes de remordimientos. Buscan, compulsivamente, sensaciones intensas. No suelen mostrar signos de psicosis y nunca pierden el contacto con la conciencia de la realidad, aunque cometan los crímenes más atroces. Son fríos, calculadores y sistemáticos.

No obstante, todavía no se ha podido clarificar cuál es la causa de la psicopatía, ni tampoco la diferencia de la mente del psicópata con respecto a la de personas normales.

   Evaluación de la psicopatía

Según el DSM III (American Psychiatric Association, 1987), la psicopatía es un síndrome de raíces biológicas que se manifiestan en patrones de conducta determinados y en rasgos que denotan asociabilidad, a diferencia del resto de los delincuentes que, al menos, poseen una subcultura delictiva con la que se pueden identificar. Siguiendo los criterios del DSM III, para diagnosticar a un individuo de trastorno  antisocial de la personalidad, se deben dar estas características:

  1. La persona ha de tener cumplidos, al menos, dieciocho años.
  2. Debe haber mostrado un historial antisocial antes de los quince años, con actos tales como vagancia, expulsiones y bajo rendimiento en la escuela, detenciones, fugas del hogar, mentira persistente, relaciones sexuales reiteradas y circunstanciales, abuso de alcohol y otras drogas, robos, vandalismo, peleas, violación de las normas. De estos criterios ha de cumplir un mínimo de tres.
  3. Tras los dieciocho años, y transcurridos al menos, cinco años desde el diagnóstico, el sujeto debe haber mostrado una propensión a las actividades antisociales.

Una vez cumplidos los dieciocho años , el DSM III enumera nueve criterios, de los cuales ha de cumplir, como mínimo, cuatro:

  • Inestabilidad laboral
  • Irresponsabilidad como padre
  • Conducta ilegal (comisión de delitos)
  • Escasa habilidad para mantener relaciones interpersonales largas
  • Agresividad e irritabilidad
  • No hacer frente a las deudas económicas
  • Impulsividad o fracaso en la planificación del futuro
  • Mentiras o uso de cómplices
  • Temeridad (imprudencia ante los peligros)

Se puede ver que muchos de estos criterios son amplios y están asociados, más que a conductas antisociales, a comportamientos delictivos o cuasi penales. Debido a esta imprecisión del DSM III, hay autores como Garrido Genovés y Robert Hare que prefieren las dieciséis características establecidas por Hervey Cleckley:

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  • Inexistencia de alucinaciones o de pensamiento irracional
  • Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas
  • Alta inteligencia y encanto externo
  • Egocentrismo patológico, incapacidad de amar
  • Gran pobreza de reacciones afectivas básicas
  • Sexualidad trivial, impersonal y poco integrada
  • Falta de sentimientos de culpa y vergüenza
  • Indigno de confianza
  • Mentiroso e insincero
  • Pérdida específica de intuición
  • Incapaz de seguir un plan de vida
  • Conducta antisocial sin remordimiento aparente
  • Amenazas de suicidio que se cumplen raramente
  • No aprende de la experiencia de la vida
  • Irresponsable en las relaciones interpersonales
  • Comportamiento fantástico y abuso de drogas

El propio Hare establece varios grupos de clasificación:

Psicópatas puros

Psicópatas secundarios

Aquellos sujetos que cumplen los dieciséis criterios Aquellos capaces de mostrar culpa y remordimiento, de establecer relaciones afectivas, estando su conducta motivada por problemas de índole neurótica.

Hare y Cox introdujeron un tercer tipo, el psicópata disocial. Son sujetos con una conducta antisocial que pertenecen a un mundo marginal y con una subcultura propia. Tendrían una personalidad normal y serían capaces de funcionar dentro de su grupo mostrando culpa o afecto.

Garrido Genovés, por su parte, es partidario de utilizar el término psicópata para los llamados psicópatas primarios pues sino ocurre como en el DSM III con respecto a la definición de la personalidad antisocial, la cual es tan amplia que abarca a todo delincuente con carrera delictiva iniciada en la adolescencia.

Lo mismo puede suceder si empezamos a clasificar y  subclasificar a los psicópatas por lo que entenderemos como tales, sólo a los “puros”.

Con referencia a las características del psicópata, vamos a ver las más importantes:

a)      Inadaptación social. Prefiere que sean los demás los que se adapten a él.

b)      Egocentrismo. Se considera el centro de atención. Exalta su personalidad de forma permanente.

c)       Estado de ánimo irregular e inestable, al igual que su voluntad.

d)     Carencia de déficit intelectual. No son enfermos, por lo tanto, el nivel de inteligencia puede ser alto. Suelen tener una inteligencia práctica más desarrollada que la verbal por lo que su vocabulario es pobre, lo cual aumenta la dificulta de comunicarse con los demás.

Psicopatía

e)      No sufre angustia.

f)    Cae con frecuencia en el consumo de alcohol y otras drogas, lo que refuerza su personalidad antisocial.

g)      No padecen delirios, aunque en algunos casos puedan tenerlos. Tienen conciencia de la realidad y de los actos que realiza, a diferencia del psicótico.

h)      Agresividad muy vinculada a la vitalidad y a la falta de vida afectiva. Esta agresividad debida a su cólera provoca gran violencia.

i)        Impulsividad. Lleva a cabo las ideas de forma poco premeditada, se deja llevar…

j)        Alta excitabilidad e irritabilidad que conducen  a explosiones coléricas ante estímulos ambientales cotidianos.

k)      Frialdad afectiva, insensibilidad en sus relaciones interpersonales y ante el dolor de los demás.

l)       Gran intolerancia a las frustraciones, reaccionando violentamente ante la imposibilidad de conseguir sus objetivos.

m)    Hostilidad y continuas amenazas hacia los demás.

n)     Desorbitada necesidad de autoafirmación y poder.

ñ)     Los mecanismos psicológicos agresivos se disparan con mayor facilidad que en otros individuos.

o)    El placer lo consigue  a través de la gratificación inmediata de sus impulsos sádicos, mediante la realización de actos antisociales, dañinos para otras personas (lesiones, asesinatos, agresiones sexuales, …). Buscan incansablemente nuevas experiencias, nuevas excitaciones).

p)      No padecen depresiones.

q)      Desprecio de los demás.

Tipología de Schneider

La clasificación de los psicópatas realizada por Kurt Schneider posee un alto interés criminológico, razón por la cual merece ser analizada. Según este autor, los psicópatas son aquellas personalidades anormales que a causa de su anormalidad sufren ellos o hacen sufrir a la sociedad. Es por ello  que también se les denomina  sociópatas. Desde el punto de vista criminológico, estableció diez tipos de psicópatas:

Psicópatas con afán de notoriedad Aquellos que cambian de personalidad con facilidad, no se conforman con lo que tienen y quieren aparentar más de lo que pueden, ante sí y ante los demás.Muy tratables, hábiles para el engaño e histriónicos. Mienten con gran facilidad, como los niños. Debido a su egocentrismo quieren ser el centro de todo. Son individuos muy tendentes a la fantasía, con baja tolerancia a la frustración.
Psicópata explosivo Actúa de forma impulsiva, no planifica, no piensa lo que hace. Ante estímulos pequeños presenta respuestas exageradas y violentas.
Psicópata hipertímico Son personas ligeras para las que nada tiene importancia. No asumen valores sociales y su comportamiento es inconstante. Son fácilmente irritables, eufóricos e inestables.
Psicópata abúlico Tiene una personalidad  inestable, incapaz de oponer resistencia a personalidades más fueres que la suya.Carecen de impulsos o los tienen muy débiles (impulsividad patológicamente débil).
Psicópatas lábiles del estado de ánimo Suelen beber grandes cantidades de alcohol para luchar contra grandes depresiones. Tienden a huir de su casa, de su trabajo.
Psicópatas anéticos Se le denomino así por carecer de ética; su personalidad es asocial Sus relaciones personales son muy escasas, no establecen relaciones cálidas y tiernas. Delinquen constantemente, no se arrepienten de sus delitos. Si dejan de delinquir, lo hacen porque consideran el delito poco rentable. Comienzan a delinquir en la niñez o juventud. Desde pequeños son crueles con sus compañeros del colegio y con los animales.
Psicópatas fanáticos Tiene ideas sobrevaloradas que trata de imponer a los demás. Es un individuo activo, dinámico, luchador de sus ideas. En ocasiones, adoptan actitudes pasivas y se les denomina psicópatas fanáticos lánguidos.
Psicópatas asténicos Sufren por su trastorno. Siempre están cansados, se preocupan en exceso  de su salud, gastan mucho dinero en medicinas. Son metódicos y obsesivos. Lo que no se sabe es si desean estar enfermos o tienen miedo a estar enfermos.
Psicópatas depresivos Son tristes, todo lo ven negro. No ven lo bueno de la vida.
Psicópatas obsesivos No delinquen nunca. Son personas escrupulosas, de gran rigor. Sus ideas le impiden decidir con rapidez. Todo lo dudan por lo que pueden realizar una vez y otra un acto, y comprobar si lo han realizado.

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El tratamiento de los psicópatas

Los psicópatas representan un gran reto para la justicia criminal de las sociedades democráticas. La razón es que, con ellos, es muy difícil llegar a un equilibrio entre el castigo justo, la seguridad de la sociedad y la rehabilitación. Mientras que generalmente se considera posible lograr los dos primeros objetivos, hay mucho escepticismo acerca de su rehabilitación o tratamiento. Para que se pueda modificar mediante terapia el comportamiento humano tiene que existir un vínculo emocional entre el terapeuta y el paciente, así como cooperación mutua, sinceridad, expresividad, afirmación recíproca y tiempo suficiente (Orlinsky, Grawe y Parks, 1994). Pero éstos son, precisamente, los criterios que los psicópatas no cumplen (Cleckley, 1976; Hare, 1993). En la terapia, su sentido desmedido de autovalía y su falta de remordimientos hacen que no estén realmente motivados para cambiar. La comunicación sincera resulta imposible por sus mentiras patológicas; su afecto superficial, insensibilidad y falta de empatía. Además, imposibilitan el trabajo con las emociones y las relaciones sociales; finalmente, su locuacidad y capacidad de manipulación hacen que el role-playing (juegos de rol) sea superficial y que se trate más de un engaño que de una auténtica cooperación. Como consecuencia de todo esto, las intervenciones psicosociales finalizan frecuentemente antes de haber concluido y cuando lo hacen, no surten efecto (Blackburn, 1993; Hare, 1995; Lösel, 1998). Aunque los experto forenses están de acuerdo en que actualmente no disponemos de medidas óptimas para controlar a los psicópatas y quizá tratarlos, la mayoría no concluye que no se pueda hacer nada (Tennent, Prins y Bedford, 1993). Existe muchos argumentos para continuar desarrollando programas adecuados de tratamiento (ejemplos):

Falta de estudios empíricamente sólidos.  A pesar de que se ha escrito mucho sobre el tratamiento de los psicópatas, ha habido pocas investigaciones controladas (Lösel, 1998). Tan solo hay unas cuantas evaluaciones de tratamientos referidos a psicópatas debidamente diagnosticados con el Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R; Hare, 1991) u otros elementos relacionados con este.
Seguridad de la sociedad  Aunque el número de psicópatas varía entre diferentes culturas (Cooke, 1998), son bastante numerosos entre los delincuentes reincidentes y peligrosos.
Gestión de las instituciones  Los psicópatas a menudo tienen un mal comportamiento en las instituciones, son agresivos y causan problemas disciplinarios (Coid, 1998; Rice, Harris y Cormier, 1992; Salekin, Rogers y Sewell, 1996). La agresividad, las mentiras, la intimidación, entre otros comportamientos psicopáticos producen conflictos institucionales y un ambiente negativo (Doren, 1987). Por consiguiente, un tratamiento relativamente eficaz no sólo debe fomentar la rehabilitación de estos reclusos, sino que debería hacer hincapié en el ambiente y en el régimen sociales de la institución en su conjunto.
Problemas de clasificación  Existen diferencias culturales en las puntuaciones medias y características de los ítems del PCL-R (Cooke, 1998) que ponen en duda la existencia de un punto de diferenciación exacto. Esto concuerda con los conceptos dimensionales de la psocopatía (Blackburn y Coid, 1998; Livesley, 1998).
Validez moderada de las predicciones  La psicopatía y especialmente el PCL-R y sus derivados, son unos de los mejores indicadores de la reincidencia violenta futura y de otros tipos de reincidencia  (Hart, 1998; Hemphill, Hare y Wong, 1998; Salekin y otros, 1996).
Interacciones biosociales  Según indican las investigaciones, existen fuertes bases biológicas y, probablemente, genéticas para el comportamiento antisocial reincidente y la psicopatía (Rowe, 1994; Raine, 1993(. El hecho que haya disposiciones biológicas y que éstas sean hereditarias no significa que no se pueda modificar el comportamiento.
Progreso en la investigación básica En las últimas décadas se ha denotado un mayor aprendizaje sobre la evaluación, clasificación, etiología y predicción de la psicopatía, así como sobre las correlaciones biológicas, cognitivas, emocionales y comportamentales de este trastorno. Para desarrollar técnicas eficaces es necesario que primero progrese la investigación básica. De ahí que los déficits en el campo del tratamiento de la psicopatía puedan interpretarse como el retraso más o menos normal de la investigación básica y la aplicación tecnológica.
Progreso en la investigación del tratamiento de los delincuentes  Siempre ha existido un gran escepticismo acerca del tratamiento de la psicopatía con el “nada funciona”. Pero actualmente se ha demostrado que el tratamiento tiene, en general, un efecto positivo y que luego existen diferencias bastante grandes en los resultados obtenidos dependiendo del modelo de tratamiento empleado y otros factores moderadores como el entorno, los grupos de delincuentes, la integridad del programa, etc. Ahora ya no se habla de “nada funciona” sino que comenzamos a preguntarnos ” qué funciona”.
Expectativas realistas acerca de la eficacia Cuando tratamos comportamientos seriamente antisociales no podemos esperar que se produzcan resultados de tipo big bang. Es por ello que al evaluar los tratamientos para la psicopatía, haya que centrarse en expectativas realistas. Sin embargo, incluso obteniendo resultados limitados, el tratamiento puede tener sentido y su coste estar justificado (Prentky y Burgess, 1995; Welsh y Farrington, 2000). Es una situación similar a la de otros problemas difíciles de tratar, como el alcoholismo y la drogadicción: aunque el progreso fue muy lento durante mucho tiempo, nunca se dudó de que era necesario tratar a estas personas.
Evitar los efectos negativos  Las discusiones sobre el tratamiento de los psicópatas suelen centrarse en los efectos positivos, pese a que algunos estudios indiquen que la terapia puede empeorar aún más a los psicópatas (Rice y otros, 1992). Quizá se deba a que algunos programas únicamente enseñan al psicópata a mejorar sus técnicas para manipular, engañar y aprovecharse de la gente (Hare, 1993).Hace falta realizar más evaluaciones con el fin de conocer con mayor exactitud, no sólo qué tratamientos funcionan, sino también cómo evitar reacciones inapropiadas que puedan tener un efecto perjudicial.

No todo está al alcance de la mano del hombre, pero sí tiene la posibilidad de perseverar y evolucionar mediante nuevos estudios clínicos y técnicas para la aplicación de tratamientos de la psicopatía. La investigación es un diamante en bruto que el hombre debe saber utilizar y aplicar para el bien de la humanidad, para hacer frente a todos esos interrogantes que moran por doquier.

Algunas de las frases de individuos con trastornos psicopáticos:

“Que es uno menos? Que significa una persona menos en la faz del planeta?” (Ted Bundy)

“¿Por qué no lo puedo matar? Si de todas maneras vamos a morir” (Mary Flora Bell)

“Cuando veo a una mujer bonita en la calle, un lado de mí, dice, “que chica tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella”, pero otra parte de mí se pregunta cómo se vería su cabeza pinchada en un palo” (Edmund Emil Kemper)

“No quería herirlos, solo quería matarlos” (David Berkowitz)

Fuentes:

1. Raine, Adrian; Sanmartín, José. Violencia y psicopatía.  Barcelona: Ariel, 2000. 304 p. 2ª ed. ISBN: 84-344-7470-0

2. Leganés Gómez, Santiago; Ortolá Botella, María Ester. Criminología: parte especial. Valencia: tirant lo blanch, 1999. 44 p. ISBN: 84-8002-816-5

3. Frases de psicópatas para reflexionar

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comentarios
  1. José María Lima Reina dice:

    Enhorabuena por la entrada. Es buenísima. Otra cosa pon categorías en la entrada y podrás aumentar el número de seguidores. Lo dicho, muy buen trabajo. Saludos

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