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pastillitas

A nivel conceptual un individuo de a pie concibe el placebo como la pastillita que se toma para engañar a la mente, una   sustancia inocua, que actúa supuestamente estimulando una zona del cerebro  en el enfermo, influenciándolo hasta el   hecho de encontrarse mejoría  ¿pero y que sentido tiene esto?, no estamos hablando de un camino de rosas, no todo paciente reacciona de la misma manera y más aún, la visión de esta medicina alternativa todavía sigue sin procesar un alto agrado en cuanto a su efectividad, pero todo tiene “su aquel y su porqué”.

En determinadas ocasiones, por no decir en la gran mayoría, se recurre al suministro de medicamentos como tratamiento en busca de una solución, quizás sin antes plantearse la hipótesis de si el paciente sería capaz de mejorar su patología sin la toma de dichos fármacos, ni incluso sopesando los efectos secundarios de algunas sustancias que actúan como efecto rebote o actúan en retroceso a la evolución del paciente.  Evidentemente no podemos argüir a que toda enfermedad sea subsanada a base de terapia cognitiva (“lograr que una persona adquiera la habilidad  para procesar información y formar representaciones mentales de uno mismo y el medio en que se inserta para lograr una adecuada calidad de vida”) y homeopatía (medicamentos inocuos).

efecto placebo

No obstante, a la hora de hablar sobre las formas de suministrar el placebo en el individuo a tratar se pueden distinguir distintos aspectos:

Supongamos que según la patología y el grado en el que se encuentre esta, se considere oportuno hacer que el paciente sin ser consciente de ello sea tratado con placebo durante un determinado periodo de tiempo y se consigan obtener resultados positivos, es decir, por ejemplo en el caso de un estado ansiolítico y violento lograr que la persona consiga equilibrar y apaciguar sus estados nerviosos e impulsivos. ¿Sería factible y admisible al entendimiento racional?

Se suele estar en contraposición acerca de la relación entre sugestión-placebo, es decir, que son dos cosas diferentes y que en todo caso la sugestión es el antecedente al suministro de placebo. Pero cabe decir que el  mero hecho de que un individuo mejore adoptando una actitud de aceptación  y reconocimiento acerca de su problema y de que tomándose esas pastillitas mejore su estado, algo de relación directa tendrá que tener.  No se trata de aludir a que esa pastilla milagrosa sea un engañabobos, quizá lo sea, pero el efecto está latente. El poder de la intencionalidad  y la influencia es absoluto y la relación y entendimiento  a la que se llegue entre paciente y doctor es esencial en el proceso.

En este sentido  se podría apuntar a que el suministro de placebo actúa en detrimento del desarrollo y evolución en la investigación de nuevos fármacos  y el efecto tras su aplicación para la cura de enfermedades mentales, y que haciendo una comparativa los efectos del placebo son a corto plazo e incluso a veces no obtienen resultados algunos en el paciente o más aún que provoque su efecto negativo “el efecto nocebo“.

Podríamos poner en tela de juicio constantemente porqué se considera o no efectivo el uso y aplicación del placebo, medicinas alternativas, tratamiento homeopáticos…la cuestión es si hay una toma de conciencia acerca de la búsqueda de nuevas respuestas y soluciones más eficaces, menos dolorosas, más económicas o menos peligrosas que las actuales. Buscar los estímulos psicológicos necesarios para lograr una cura y no el engaño o el error de postergarla creyendo que el problema ya esté anulado cuando la realidad no esa.